[Español Abajo]
This week, Congress approved another $70 billion in funding for the Department of Homeland Security (DHS), for the explicit purpose of expanding detention, surveillance, and deportation operations.
This small number of lawmakers has now handed immigration enforcement agencies $240 billion in less than a year—nearly a quarter trillion in taxpayer dollars.
Across the state and all over the country, millions of people are having to choose between rent, groceries, or healthcare. Instead, Congress chose to divert critical resources to increased surveillance on our communities, to more detention centers, and raids in our neighborhoods that trample on our human rights in the process.
Here in Washington we know what the effects of this decision look like: the Deportation Defense Hotline has received thousands of reports of family separation, family members detailing how their loved ones needed emergency medical attention after encounters with immigration enforcement agents. With the weight always landing hardest on transgender, queer, Black, Indigenous, and poor migrants.
Nobody asked for this. Fewer than 300 people ignored the will of the majority and made this choice because they are afraid.
They’re afraid because they know the power of organized people.
We’ve all watched as communities like ours step up to protect each other. Thousands of Rapid Response volunteers are documenting violations of civil and constitutional rights and supporting families after detentions occur. Accompaniment volunteers are making sure no one has to face immigration court alone, and a community-sourced Fair Fight Bond Fund reunites families separated by detention.
You don’t spend a quarter of a trillion dollars to stop people who are powerless. Our power lies in the continued choice we make to support each other.
They are betting a quarter trillion dollars on us being afraid.
We’re betting on each other.
In solidarity,
The Washington Immigrant Solidarity Network
[ENGLISH ABOVE]
Esta semana, el Congreso aprobó otros $70 mil millones en fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), con el objetivo explícito de aumentar las operaciones de detención, vigilancia y deportación.
En menos de un año, este pequeño grupo de legisladores ha destinado $240 mil millones a las agencias de control migratorio: casi un cuarto de billón de dólares de los impuestos que nosotros pagamos.
En todo el estado y en todo el país, millones de personas se ven obligadas a elegir entre pagar el alquiler, comprar comida o recibir atención médica. Sin embargo, el Congreso ha preferido destinar fondos esenciales a aumentar la vigilancia en nuestras comunidades, construir más centros de detención y realizar redadas en nuestros vecindarios, lo cual constituye una violación de nuestros derechos humanos.
Aquí en Washington sabemos cuáles son las consecuencias de esta decisión: la Línea de Defensa contra la Deportación ha recibido miles de reportes de separación familiar en los que los familiares cuentan cómo sus seres queridos han necesitado atención médica de emergencia tras encuentros con agentes de inmigración. Y, como ocurre una y otra vez, son las personas migrantes transgénero, de minorías sexuales, negras, indígenas y de bajos ingresos quienes cargan con el mayor peso de estas decisiones políticas.
Nadie pidió esto. Menos de 300 personas han ignorado la voluntad de la mayoría y han actuado por miedo, imponiendo una decisión que afecta a millones de personas.
Tienen miedo porque saben el poder que tienen las personas cuando se organizan.
Todos hemos visto cómo nuestras comunidades se han unido para cuidarse y protegerse. Miles de voluntarios de Respuesta Rápida han documentado violaciones de los derechos civiles y constitucionales y también han brindado apoyo a familias después de que ocurren situaciones como detenciones. Las personas que son voluntarias del programa de acompañamiento se aseguran de que nadie tenga que enfrentarse solo a los tribunales de inmigración, y nuestro Fondo Comunitario para la Lucha Justa reúne a familias que han sido separadas por la detención de un ser querido.
No se gasta un cuarto de billón de dólares sólo para detener a personas, esta cantidad de dinero también se está usando para mantenernos con miedo y fracturar nuestros movimientos de justicia para inmigrantes.
Están apostando 240 mil millones de dólares a que tengamos miedo.
Nosotros apostamos por nuestra gente y por nuestro poder colectivo.
En solidaridad,
La Red de Solidaridad de Inmigrantes en Washington

Facebook | Instagram | Bluesky
Ten years ago queer and transgender immigrants came together during a time of growing fear and uncertainty for immigrant communities to launch WAISN because no one else was coming to save us.
If you believe in this work, you know it takes resources to keep this movement going. Please donate today to help us build the next 10 years of immigrant justice for our communities.

